A decir verdad, no había leído mucho sobre este filme. Quizá en alguna ocasión me enteré que esta película había obtenido múltiples reconocimientos en diversos festivales, pero hasta ahí. Siendo una película mexicana de corte rural, automáticamente la emparenté con "Del Olvido al No Me Acuerdo" de Juan Carlos Rulfo. Sin embargo (y para mi total sorpresa) el filme resultó estar más cerca del trabajo de Felipe Cazals ("Canoa", "El Apando") que del trabajo de Rulfo.
El Violín es la historia de Plutarco, un viejo campesino que tiene una mano amputada y aún así se las ingenia para salir al pueblo, acompañado de su hijo y nieto, a tocar el violín en plazas públicas y fondas. Su hijo, Genaro, está involucrado en un movimiento armado en la zona y busca luchar por los ideales que unos pocos le han quitado.A primera vista, la historia puede parecer común, pero francamente me tomó por sorpresa la lectura zapatista que puede hacerse de la trama (algunos pueden decir que es expresamente zapatista, pero yo creo que puede aplicar a cualquier grupo armado de Guerrero o Oaxaca, pero al fin y al cabo del sur de México).
Además resulta muy interesante el trabajo de fotografía en blanco y negro de Martín Boege y Oscar Hijuelos. La ausencia de color sirve para acentuar la belleza a los paisajes rurales y darle profundidad a los rostros de los protagonistas, pero también juega un papel importante a la hora de evitar que el color marque posturas políticas específicas. No hay rojo, ni blanco, ni verde, no hay azul grana, ni verde militar. Sabemos que se trata de un ejército, pero no vemos asumir que se trata del ejército en particular.
Hay que aplaudir el trabajo de Francisco Vargas, porque confeccionó una película que retrata una realidad algo olvidada por el cine mexicano. También es notable la extraordinaria actuación de Ángel Tavira como Plutarco, quien entrega una actuación de calibre de actor profesional. Definitivamente este es el tipo de filmes son los que tienen que verse, porque no sólo tienen una trascendencia importante dentro del cine nacional, sino también tienen realmente algo importante que contar.
Hay que aplaudir el trabajo de Francisco Vargas, porque confeccionó una película que retrata una realidad algo olvidada por el cine mexicano. También es notable la extraordinaria actuación de Ángel Tavira como Plutarco, quien entrega una actuación de calibre de actor profesional. Definitivamente este es el tipo de filmes son los que tienen que verse, porque no sólo tienen una trascendencia importante dentro del cine nacional, sino también tienen realmente algo importante que contar.

